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Archivo para la etiqueta “Bárcenas”

Miedo

Adivinanza: ¿quién tiene más miedo: Bárcenas de que Rajoy y la Cospe le envíen a alguien para romperle las piernas o Mariano y Dolores de que sea Bárcenas quien se lo envíe a ellos?

¡Floriano, manifiéstate!

Mientras la policía de Ruz parece dejar caer que podría pasar la nochebuena en la calle Génova, un país absorto espera con el corazón en un puño que de un momento a otro el gran Floriano se ponga delante de una cámara y nos explique que por qué no puede pagar en negro un par de facturas el partido del gobierno de un país en el que no hay ni un solo fontanero que haya declarado el IVA en su puta vida. Se masca la tensión…

Salud mental

Los psiquiatras que estudian al fulano que en el día de ayer viajó desde Cuenca hasta Madrid, irrumpió con engaño en el domicilio familiar de Bárcenas, amarró a su esposa e hijo y les exigió la entrega de sus célebres pendrives, todo ello para “salvar a España”, según sus propias declaraciones, se centran ahora en concretar si al detenido se le fue la pinza definitivamente antes o después de comenzar a ver todas las noches El gato al agua, o como se llame ahora su reedición en la cadena episcopal que tanto contribuye cada noche a la desaparición de la poca salud mental que le va quedando a los españoles (véase también la entrada ¡Que Dios no lo quiera!)

¡Que Dios no lo quiera!

No sé si conocen a un tal Merlos, probablemente la estrella emergente de nuestra derecha cañí, taurina y asilvestrada (la de de siempre, vamos), como demuestra su reciente fichaje por La Razón del entrañable Marhuenda, se supone que para sustituir a medio plazo a un Ussía que ya no da más de sí, convertido en un semiautista encerrado en sus eternos veraneos en San Sebastián. Lo conozcan o no, el Merlos ese, anoche, en el informativo de los obispos que inflama diariamente con entusiasmo digno de mejor causa, se la pasó repitiendo como un mantra la frase que encabeza este breve desahogo. ¿Que qué era lo que al apuesto joven -las postulantas del Opus Dei hacen cola en todos los corteingleses del mundo para que les firme cualquier cosa: un exabrupto, una braga de cintura alta, la estampita de San Josemaría- le llevaba a realizar repetidamente tan altas exclamaciones? Pues si lo entendí bien -y prometo por mi honor que estaba haciendo zapping en estado de completa sobriedad- lo que le preocupaba era que algún exaltado, Dios no lo quiera, llevado por una santa ira fácilmente comprensible, Dios no lo quiera, le descerrajara seis tiros, ocho si el arma lo permite, Dios no lo quiera, en su cansado cuerpo a esa mujer ya madura que, tras ser puesta en libertad por una decisión de la masonería internacional reunida en Estrasburgo, ha convertido a Bárcenas en apenas un par de días en un personaje de la historia del Medievo, lejano, difuminado por el paso de los siglos… Milagro que Mariano Rajoy y su escudera La Cospe deben estar agradeciendo con fervor al mismo Dios citado por el preocupado Merlos, o en su defecto a uno muy parecido.
No estoy muy al tanto de las leyes que se aplican hoy día en España, si es que se aplica alguna todavía. Pero supongo que la incitación al asesinato -por muy piadosa que sea la forma bajo la que se camufle-, y más si se produce en un medio de comunicación de concesión pública y financiado, además, por una confesión religiosa mantenida prácticamente en su totalidad por el Estado, merecerá si no una multa, que no está la Iglesia para dispendios, como repiten sus portavoces cada diez minutos, al menos una amonestación. Pues esperen sentados porque el ministro que debería decidirlo es ni más ni menos que el renacido Gallardón, el niño que fue progre y le gustaba la ópera. Y el que debería llevar ante el juez al infractor es, casualmente, un tal Fernández, el que no saca la mano del bolsillo del crucifijo ni aunque le vayan la fe y la vida en ello.
Así que, si se trata de lamentar los hechos, y hasta de reprender al pollopera por lo sucedido, ya solo nos quedan los obispos, los patrones del chaval con ambiciones. Los que nos venden, cada día, paz y amor, perdón y comprensión y luego van y sueltan, cada noche, al tal Merlos.

Cuenta

Hagamos cuentas: si por un saqueo de mas de seiscientos millones te condenan a once años de cárcel de los que cumplirás cuatro que -además- puede que ya hayas cumplido, por los cuarenta de Bárcenas le salen… ¿pero qué hace ese pobre hombre en la cárcel?

Perla

…que se aplique también en Andalucía, de que (??????) él es también diputado, como yo…
(Celia Villalobos diputada del PP en funciones de Presidenta del Congreso, 24 de Septiembre 2013)

Gracias a la señora de Arriola (ese ente abstracto de inteligencia superior que se forró vivo -Bárcenas mediante- adelantándole al Figurante de las Azores cuál seria el comportamiento previsible de los españoles gracias a sus altos estudios sociológicos) ya sabemos una de las cosas que no resultan en absoluto imprescindibles para alcanzar el alto honor de ser presidenta del Congreso de los Diputados del Reíno de España, aunque sea sólo durante un ratito: hablar un castellano que no avergüence a sus oyentes.

(El corte completo, aquí con el momento cumbre a los 2 m 40 s)

Enseñando la patita…

Con los ímprobos esfuerzos que el gran Figurante de las Azores tuvo que hacer para convencer a varios millones de incrédulos de que a demócratas no les ganaba nadie -lo de las aperturas de curso del PP en Quintanilla de Onésimo (de Onésimo Redondo) era tan sólo un chiste privado para el resto de millones de seguidores- y que aparezca una indocumentada de pueblo cualquiera, una que no le llega a Carromero ni a los tobillos, y se les venga abajo todo el tinglado… ¿Cómo se dirá annus horribilis en gallego? Aunque dudo que Rajoy haya hablado gallego en su vida, que en el 36 mataban con frenesí por esa tontería (los seguidores del tal Onésimo, casualmente).

Ecologistas

Parece que la que ya se conoce en los mentideros cercanos al poder como la guerra de Margallo está utilizando como pretexto la salvaje agresión al ecosistema de la Bahía de Algeciras por parte de malvados llanitos que arrojan inmensos e incontables bloques de hormigón para impedirles la pesca a media docena de salerosos compatriotas. Bueno, vale, algo había que hacer para darle a La Razón o al ABC un motivo para plantar en sus portadas unas buenas pedazo banderas de España y así, aunque sea apenas por unos días, darles un respiro de Bárcenas a sus lectores, a los que tan mal cuerpo se les pone cada vez que tienen que ir a votar, como siempre, al PP.
Lo que sí que tiene gracia del pretexto ecologista es que lo emplee un ministro del gobierno que acaba de ejecutar al amanecer lo poco que quedaba de la zapatera Ley de Costas, legalizando para las próximas cuatro generaciones lo que aquella ilegalizó condenando a decenas de miles de construcciones al derribo liberador de arenas y paisajes. Y modificando, de paso y casi como sin querer, las condiciones para las nuevas edificaciones de forma que en cuanto la crisis que ya se acaba se dé oficialmente por muerta los escasos paisajes que aun puedan quedar libres sean alegremente tomados al asalto por los habituales espabilados que cenan a la luz de las velas con el concejal de urbanismo de turno, generalmente del PP.
Como en su momento popularizo otro distinguido miembro de la misma secta, casualmente embajador en Londres en el transcurso de la misma operacion… ¡manda carallo!

Regreso al Retiro

Pues a mi un tío minero que ya murió hace muchos años me contaba de niño que, en la cuenca asturiana en la que sobrevivía malamente, muchos utilizaban el autobús que les ponían gratis cada vez que había que llenar la Plaza de Oriente para gritar ¡Gibraltar español!. La verdad es que él aprovechaba el viaje -aunque pasaba del bocadillo- para llevarnos a las barcas del Retiro, pero lo verdaderamente importante, lo que habría que agradecerle a este Rajoy que ya no sabe qué hacer para que no le mienten a Bárcenas cada dos por tres, es que el PP, con sus iniciativas a cual más estrambótica, nos hace recordar a todos nuestra ya lejana -¡ay!- infancia…

¡Qué crack!

 Cuesta abajo, como en el tango, así es como vamos. Me preguntaba yo el otro día ¿y el Matas éste, cuándo entra en la cárcel? Quería ser una pregunta retórica pero ha resultado simplemente imbécil. Aquí, los políticos no van a la cárcel (salvo Barrionuevo, que nunca robó nada). Ni los empresarios. Ni los presidentes de clubs de fútbol, que a veces son lo mismo. ¿Y los banqueros? Esos no van ni a juicio.

Y el Matas, además, se queda con el palacete. Por el morro. ¡Qué crack!! Y ni siquiera le ha hecho falta usar la fórmula Gilito: morirse y largarse al Brasil. A este pájaro se lo han resuelto por lo legal. Bárcenas estará que no duerme… pero por el calor. Y aquí estamos los demás, esperando a que el Supremo le rebaje la pena a Del Nido a un par de cañas y un montado..
Este el el sistema que hemos permitido que se cree. Y parece que ya es demasiado tarde para destruirlo…

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