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Archivar en la categoría “Justicia”

Combustible

Parece que algunos ven esta sentencia del Tribunal Constitucional como un triunfo de no se sabe qué… ¿la España eterna, quizás? Lo que de verdad parece es que lo único que le falta al nacionalismo catalán es que periódicamente lo espabilen con nuevo combustible. Salvo que se trate precisamente de eso, claro está.

Polvorado


Aunque lo parece no es un western: era “Silverado” en realidad. Recomiendo vivamente la escucha de esta canción del último disco de Nacho Vegas: el Dylan asturiano (aunque otros prefieren citar a Leonard Cohen), eternamente cabreado y casi siempre con motivo. Y lo digo para que lo hagan antes de que la escuche el calvo ‘enfadao’ ese que responde por Jorge Fernández Díaz y advierta que en ella no se trata con el debido cariño a la patronal minera asturiana, no queda claro si la actual o la decimonónica. Y es que tiene gracia (maldita gracia, en realidad) que el mismo ‘menistro’ de Interior (el de la mano en el bolsillo del crucifijo, la que da alegría a su vida reglada y de continua oración, no sé si me explico), el mismo que pretende prohibir las diversas apologías a lo que él considera terrorismos, y esto incluye desde la ETA que ya no existe hasta las madres deseosas de quitarse de encima embarazos no deseados, sea el mismo que se pasó ocho años presidiendo manifestaciones -muchas veces acompañado por deliciosas monjitas educadoras y con sus riquísimas alumnas de seis añitos cogiditas de la mano, de la mano de las monjas, no sean mal pensados- gritando desaforadamente (el ahora ‘menistro’ y las delicadas monjitas, todos a una) el inmortal pareado “Zapatero con su abuelo”, apología del golpe de estado, el asesinato sin juicio previo y el abandono de cadáver en cuneta sin localizar, por citar solo tres crímenes sin nombre. Seguro que después de desfogarse entre las crías, se marcaba un rosario. El tío.

Cadena de (ordeno y) mando

Imagino que cuando el juez Ruz puso ayer por escrito que la manifestación que debía celebrarse hoy en el País Vasco era legal lo haría en cumplimiento de las obligaciones que supone su cargo. E imagino también que cuando un rato después otro magistrado le corrigió decidiendo justamente lo contrario también lo haría dentro de la más estricta legalidad. En este supuesto se deduce que en la estructura judicial de este país existe eso que mi padre, militar por alzamiento (a la tierna edad de 16 añitos), llamaba el “ordeno y mando”, que también podría denominarse estructura jerárquica. La pregunta es evidente: si el juez Ruz hubiera declarado ilegal la manifestación, ¿habría intervenido el superior? Parece evidente que no y esto lleva a una conclusión cuando menos tenebrosa, por ser suaves. Es este país los asuntos son juzgados por los jueces a los que les corresponde “naturalmente” y pasan a otro juez en el momento en que este decide algo distinto a lo que hay que decidir. Desde luego, el segundo interviniente seguro que ha sido elegido por el poder político de turno con lo que, en la práctica, al menos en España lo que se conoce como Justicia (con mayúscula) no es más que una mayúscula tomadura de pelo en la que siempre gana el Gobierno (y cuando no siempre, queda el indulto). ¿Quedan aún dudas de que cada vez parece más difícil de creer que esto que nos pasa a lo peor ya no se arregla votando?

Nota: muy bueno el contraataque combinado PNV-Bildu exigiendo a la justicia española que los declare organizaciones terroristas hoy mismo. Se espera con ansiedad lo que hará de aquí a las seis de la tarde el pobre PSE, que debe andar ya medio ciego de tomarse aspirinas contra la jaqueca. Sobre el PP no hay dudas: siguen partiéndose de risa con el chollo que le proporciona ETA cada día que pasa sin disolverse definitivamente (aunque nadie dude de que en cuanto lo hagan encontrarán otra excusa para seguir agarrados a la teta del voto extremeño-murciano y así).

Zorras

La gallarda -¿o habría que decir bizarra?- nueva ley contra el aborto aprobada por el PP pasa de considerar a las mujeres como seres poseedores de derechos a lo que siempre han sido en este país excepto brevísimos intervalos que todos juntos no llegan a los treinta años: unas zorras sospechosas de algo. Como el gobierno de Rajoy sospecha que, si se las dejara, sus únicas ocupaciones serían follar y, como consecuencia inmediata, abortar el fruto de lo follado, y las necesita como mano de obra barata con la que seguir enriqueciéndo a sus amiguitos del alma, lo que ha preparado el niño que fue progre es, más que una ley, una cadena de obstáculos, una yincana asesina cuyo objetivo es el regreso de las agujas de coser, de las matronas siniestras en chabolas malolientes y, lo que es peor, de los hijos no deseados, lo peor que le puede suceder a un ser humano como bien sabrán muchos de los diputados que han aprobado esta ley que avergüenza a España ante una Europa del siglo XXI por si nos faltaran motivos para avergonzarles. Flaco consuelo resultará para quien mañana se quede embarazada sin desearlo saber que quizás en dos o tres años la infame norma será un mal recuerdo, y más en un momento en el que la lectura cotidiana de los periódicos te lleva a pensar que los causantes de todo esto tienen el firme convencimiento de que, ahora sí -a diferencia de lo que prometió el inútil de caudillo al que deben 30 años perdidos por su falta de previsión-, todo está atado y bien atado.

…y los payasos

Disfruten a sus anchas con la caras de Pompoff y Thedy que ofrecían este mediodía los ministros estrella del ala dura nacionalcatólicaopusdeiana mientras trataban de explicar a duras penas todo lo que piensan hacer, aparte de indignarse, para evitar que la malvada Estrasburgo saque a pasear a los cientos de etarras y violadores que los esfuerzos del Gobierno habían logrado mantener a buen recaudo hasta la fecha. Se me ocurre que si no querían pasar el mal rato, bien podían habérselo pensado antes, que tiempo han tenido de sobra…

La criminal…

Ya sé que ahora mismo lo que te pide el cuerpo es llamarle a Inés del Río lo que nunca le has llamado a ningún otro ser humano, ya… Pero como seguro que ya lo están haciendo en otros muchos sitios, lo que haría yo sería invitar a reflexionar sobre el hecho de que, quizás, ahora mismo, de lo que de verdad se trata no es de calificar sus crímenes (ya comentados, y juzgados, sobradamente en su momento) sino de reflexionar sobre la flagrante ilegalidad cometida durante largos años por un estado que se dejó llevar por los delirios y las obsesiones de un enano culturista con ambiciones políticas… ¿No le hubiera sido más fácil, antes de irse a su casa a hacer abdominales, dejar instaurada la cadena perpetua (o ya puestos, por qué no, la pena de muerte) y evitarnos así en el futuro sofocos como el que hoy nos aqueja? Por supuesto, con mi voto no hubiera contado, pero seguro que no le habría hecho ninguna falta.

Lamento

¿Y para esto me he muerto…?

(Jesús Gil, tras conocer la sentencia del caso Malaya)

Cuenta

Hagamos cuentas: si por un saqueo de mas de seiscientos millones te condenan a once años de cárcel de los que cumplirás cuatro que -además- puede que ya hayas cumplido, por los cuarenta de Bárcenas le salen… ¿pero qué hace ese pobre hombre en la cárcel?

La gota malaya

En contra del desánimo y/o desesperación que se extiende por doquier desde hace más o menos media hora, yo veo la sentencia del caso Malaya (para resumir: el robo a mansalva sigue saliendo gratis en el país al que casi le dan otra Olimpiada) como la última posibilidad de que una sociedad abocada a la catástrofe más absoluta haga un esfuerzo desesperado por salvarse, si es que de verdad eso es todavía posible. Ahora que ya hemos comprobado con meridiana claridad algo que en realidad sospechábamos desde hace muchísimo tiempo, que la Justicia -esta justicia que heredamos intocada e intocable del franquismo en la algarabía de nuestra patética transición- tampoco nos va a salvar, ahora, digo, es el momento de que reaccionemos y echemos mano de la última arma que tenemos a nuestro alcance.
Hay que votar ya, sin falta ni excusa alguna. Hay que votar con una rabia tal que arrastre cual tsunami la mierda que nos ahoga. Si no se sabe a quién votar (y es lógico que esto suceda) hay que hacerlo para, al menos, conseguir que no gane quién nunca votaríamos ni aunque nos fuera la vida en ello. Y todavía más importante: además de votar hay que convencer a los responsables de lo que nos pasa de que estamos dispuestos a hacerlo, de que ya no podrán apovecharse de los millones de ciudadanos que han dejado que les convenzan (cuantas horas al día se dedican a tertulias cuyo único objetivo es crear desesperación) de que todos los políticos son lo mismo, de que todos los partidos son iguales.
Puede que los que “no son iguales” ni siquiera tengan un partido en el que se sientan representados. Puede que estén en sus casas, sin nada que hacer, o en la cola del paro, o intentando estudiar alemán por fascículos para atisbar un futuro al que agarrarse para seguir levantándose por las mañanas. ¿A qué esperan para montarlo, el partido, la asociación, el movimiento, ahora que nunca ha sido más fácil reunir a gentes diversas y que no se conocen entre sí detrás de una idea sencilla capaz de expresarse en menos de 150 caracteres, o son 140?
El año que viene vuelven las elecciones. Aunque en días como hoy pueda olvidarse, éste es todavía un país vagamente democrático. Se necesita un terremoto y, como la empresa de Tarragona que juega a transformar la corteza terrestre, tenemos cómo producirlo. ¡Ojala esta sentencia del caso Malaya sea la gota que colme el vaso de nuestra inmovilidad…!
Porque para sacar adelante la otra posibilidad de salvación que todavía podría atisbarse, desengañémonos (y es triste reconocerlo): nos quedan aún armas, es cierto, pero de las de pólvora y gatillo… de esas no tenemos.

¡Qué crack!

 Cuesta abajo, como en el tango, así es como vamos. Me preguntaba yo el otro día ¿y el Matas éste, cuándo entra en la cárcel? Quería ser una pregunta retórica pero ha resultado simplemente imbécil. Aquí, los políticos no van a la cárcel (salvo Barrionuevo, que nunca robó nada). Ni los empresarios. Ni los presidentes de clubs de fútbol, que a veces son lo mismo. ¿Y los banqueros? Esos no van ni a juicio.

Y el Matas, además, se queda con el palacete. Por el morro. ¡Qué crack!! Y ni siquiera le ha hecho falta usar la fórmula Gilito: morirse y largarse al Brasil. A este pájaro se lo han resuelto por lo legal. Bárcenas estará que no duerme… pero por el calor. Y aquí estamos los demás, esperando a que el Supremo le rebaje la pena a Del Nido a un par de cañas y un montado..
Este el el sistema que hemos permitido que se cree. Y parece que ya es demasiado tarde para destruirlo…

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