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Archivar para el mes “marzo, 2012”

11M en El País: un golpe bajo

Los lectores de El País -muy especialmente los que nos gastamos diez pesetas, diez, de nuestro propio bolsillo el 4 de Mayo de 1976 para descubrir qué era eso que habían tramado individuos tan peculiares como un nieto de Ortega y Gasset o el ogro Manuel Fraga- somos muy nuestros: nos consideramos cultos, inteligentes, sobradamente preparados, altos y tirando a guapos (las mujeres todas, incluso las que en la época gastaban gafas de concha), suficientes, quizás un poco creídos, siempre líderes y creadores de opinión y, sobre todo, muy sobre todo, deliciosamente exquisitos en nuestros gustos y apetencias artísticas. Aclaro esto de entrada para que se intente entender la desolación con la que algunos de los lectores de este periódico hemos recibido el puñetazo estético que esta mañana -además tenía que ser un 11M, ya tiene bemoles- nos ha propinado nuestro kioskero favorito al entregararnos el retractilado con el El País Semanal, un extra de moda masculina, unas propuestas Carrefour para el aire libre, algo sobre un delantal y -y ahí quería yo llegar- la película de regalo de la semana. A saber: Oficial y caballero el inmortal film de no se qué director en el que, en su inolvidable escena final, un grupo de obreritas de una fábrica de cartón le gritan a su compañera Debra Winger, la pobre, la preciosa, algo parecido a “¡Lo conseguiste!” mientras Richard Gere, jamás tan estirado con su escoba bien insertada en el culo como en esta ocasión, se la lleva en brazos hacia una refulgente motocicleta con destino a una vida mejor. Créanme: jamás en mi vida entera me he sentido tan insultado, y el insulto se hace más insoportable al provenir de un amigo en el que llevo más de 36 años confiando casi incondicionalmente.
Ahora podría decirse que se veía venir, que la deriva de este periódico no es algo nuevo, que su búsqueda deseperada, y además inútil, de levas de lectores más jóvenes, la adulación obscena a raperos, grafiteros y hasta neo-pijos, los intentos por ampliar sus capas de receptores a costa de lo que fuera, sólo podían acabar así. ¿No queda nadie con un mínimo de sentido común, nadie se ha dado cuenta de que a lo mejor Oficial y caballero (quizás la peor película de la historia del cine en feroz competencia con El Ete y el Oto de los hermanos Calatrava) no es lo más apropiado para obsequiar a sus fieles lectores de prácticamente toda la vida? Bueno, para no ser del todo negativos, esforzándose uno mucho aún se advierte un mínimo destello de cordura. En el interior del diario se anuncia que la semana que viene, si todavía nos atrevemos a comprar El País, el obsequio a recibir será “El apartamento”, el inmortal poema colectivo del trío Wilder-Lemmon-McLaine. Vale, se acepta como intento de desagravio. Pero lo que me temo -y no saben lo que lo siento- es que sea ya demasiado tarde.

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