palabradeparia

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Teléfono (al) rojo

– Maripuri…
– Dime.
– Ponme con el Director General.
– Un momento…
Pasa un rato.
– Maripuri…
Otro rato.
– ¡Puri!
– Perdona, no lo encuentran…
– Pues pónmelo en cuanto lo tengas. Es muy urgente.
– Ya, como siempre…
– ¡No! ¡Esta vez de verdad!
Pasan una serie de ratos de duración variada.
– Albert…
– ¡Sí!
– Te pongo con el Secretario de Comunicación…
– ¡¿Con quién?!
– El Secretario de Comunicación. El Director General está reunido…
– ¡Hola, Albert! Encantado de saludarte…
– ¿Te conozco de algo?
– Creo que no, pero encantado lo mismo… Verás, el Uno está ocupadísimo. Una regata que patrocinamos, creo. Cuéntame.
– ¿Que te cuente? ¿Es que no veis la Sexta o qué?
– Bueno, puntualmente sí, pero le prestamos un poco más de atención a Antena 3. Ya sabes: el negocio es el negocio.
– Pero es que no lo estáis viendo. ¿Y nuestros acuerdos? El apoyo condicionado y toda la puta pesca… ¡Están pasando de mí! Ya ni hablan de la próxima votación. ¡¡Están siguiendo adelante con la Operación Nochebuena!!
– Podría ser, parece que las cifras se les han puesto muy de cara. Hay que entenderlo… Es sólo política.
– ¿Y yo… y nosotros, quiero decir? ¿Dónde quedamos nosotros, de florero?
– Tranquilo, Albert, nadie te va a abandonar. Los cuatro años como diputado los tienes asegurados hasta con terceras. Y cuatro años dan de sobra para fabricarse un futuro.
– Pero… ¿y mi gente… Inesita… mis votantes?
– Nuestra organización, como sabes, tiene muchas ramificaciones. Algo de tu gusto encontraremos, ni lo dudes. ¿Te interesan las telecomunicaciones…? ¿Las apuestas online…?
– ¡Me habéis utilizado!
– ….
– ¡Como un kleenex!
– ….
– ¿Las telecomunicaciones…?
– Me alegra que lo entiendas… Bueno, la verdad es que siempre supusimos que lo entenderías…
– ¿El qué?
– Todo, lo de estos últimos dos años, fue siempre una opción. Sólo una opción.
– ¿Cómo que una opción? ¿Una opción para qué?
– Pues para qué iba a ser. Solo para el caso de que el PSOE se negara a suicidarse.
– …
– Tú, tranquilo… Estaremos en contacto.

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El gordo

Como diría el lejanísimo Vargas Llosa escritor de novelas: ¿en qué momento se jodió el PSOE? Sin duda, en el que Felipe González se fotografió, gordo y ufano, en el yate de Carlitos Slim y la militancia, en vez de mandarlo a la calle de una patada en el culo, le rio la gracia como si el yate fuera suyo, de la militancia quiero decir, no de Felipe González. Ahora ya parece tarde… Para todo.

Bye

Interpretando encuestas…

Si algo se deduce de las encuestas postelectorales de estos dñias son dos cosas bastante sencillas de entender: que los españoles quieren que haya pactos y no quieren que siga gobernando el PP de Rajoy. Pues bien, el alto mando del PSOE, con esa facilidad que siempre ha demostrado para entender los deseos del país que aspiran gobernar, ha entendido dos cosas similares pero no exactamente idénticas: que los españoles no quieren que haya pactos y quieren que los gobierne Susana Díaz…

Libros

Escuchando a Carolina Bescansa en el programa de las marujas en la cadena de los viceversas te das cuenta de que el planteamiento de Podemos (permitir un referéndum en Cataluña y pedir el no a la independencia en el mismo) debería ser perfectamente asumible por el Partido Socialista (y traería como consecuencia inmediata el desalojo de Rajoy hoy mismo de la Moncloa desde la que tantísimo daño ha hecho a los votantes de ambos partidos). El problema comienza cuando intentas explicárselo a un electorado que vota en manada a Susana Díaz y que no ha leído un libro de historia en su puñetera vida (muchos, ni de historia ni de cualquier otro género, después de lo menos treinta años de educación universal y gratuita).

El cacareo

El gallinero del PSOE se agita de nuevo, si es que alguna vez dejó de hacerlo…

Lo que pueda importarle la sacrosanta unidad de España a la Dama del Sur -a la que la ambición está a punto de hacerle saltar las costuras- es más o menos discutible. Pero de lo que no cabe la más mínima duda es de que lo que no está dispuesta a tolerar deningunadelasmaneras es que Pedro Sánchez, su compañero del alma, llegue a convertirse en presidente de España. Y esto vale lo mismo para todos aquellos compañeros que aspiran a sucederlo: el toledano García-Page, el extremeño Fernández Vara (¿de verdad se ha imaginado Vara alguna vez a si mismo como presidente de España?) y los que irán saltando a la palestra en las próximas horas.

En este contexto tan agitado el silencio de Eduardo Madina resulta conmovedor…

Reina por un rato

Lo más triste de la noche electoral fue ver cómo Niño Rivera pasaba en apenas unos minutos de reina del baile a patito feo. Su debilidad es el arma que Podemos y PSOE pueden jugar para hacerse con el poder ya que la única forma de evitar la repetición de elecciones -que supondría prácticamente su desaparición y convertiría a Ciudadanos en el cometa más efimero de nuestra democracia- es que con su abstención permita un gobierno de izquierda. Es un poco como elegir entre morirse o suicidarse pero la política es una cosa muy puta y alguna vez tendría que enterarse el chaval…

Groucho

A estas horas (20 D, 23:00) ni el Groucho Marx de Sopa de ganso habría podido imaginar una noche más surrealista: el gobierno de España lo decidirán los independentistas catalanes. ¿Solución? Repetimos dentro de dos meses, todos votamos lo mismo y los votantes de Garzón deciden si vuelven a tirar el voto o prefieren escoger presidente.

El cuarto

Véase la entrada El tercero y aplíquese el cuento a los sondeos de ultimísima hora que nos llegan desde Andorra…

El tercero

Ahora que la especulación “del momento” es que Rivera -el pollopera que se inventó la gran banca para ofrecer una alternativa repeinada al “Coletas”- podría ser el nuevo presidente si consigue quedar segundo  el día 20 porque el PSOE lo apoyaría sin dudar con tal de derribar a Rajoy, se hace difícil que nadie considere algo todavía más impactante: Rivera podría ser presidente del gobierno de España -por escrito impresiona todavía más- con sólo quedar tercero. Es tan sencillo como ofrecer, un rato después de terminado el escrutinio, un pacto a quien a cambio le ofrezca la presidencia. Y ahí entraría la importancia que PSOE y PP le puedan dar a lograr, aunque sea como mal menor, que su eterno rival no gobierne.
Desde este escenario casi dantesco, se comprende que lo único que Rivera no va a hacer es insinuar siquiera a quien estaría dispuesto a apoyar si fuera necesario (se entiende que entre PP y PSOE, la coalición con Podemos iría contra todos los criterios estéticos conocidos). ¿Para qué iba a hacerlo: para perder entre un tercio y la mitad de sus potenciales votos a cambio de nada?

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